domingo, 6 de septiembre de 2015

Cuentos de Hadas


Anoche me puse a pensar en los cuentos de Hadas.

¿Qué tal si el príncipe azul nunca hubiese aparecido? ¿Blancanieves habría dormido en su ataúd de cristal para siempre?

¿O hubiera finalmente despertado, escupido la manzana, conseguido un trabajo
y un bebé del banco de esperma de su Ciudad?

No pude evitar preguntarme si dentro de cada confiada mujer soltera hay una
débil y frágil princesa esperando ser rescatada.

Algunas mujeres son como aterradas princesas viviendo en lo más alto de la más alta torre de un castillo en llamas, alongadas siempre a su ventanal y esperando ser salvadas. Otras, en cambio, se queman. Quemaduras de primer, segundo y tercer grado. Quemadas de esas relaciones pasadas en las que creían que él era su príncipe azul.

Creo que los cuentos de Hadas son dañinos para la salud mental.

miércoles, 2 de septiembre de 2015

Enamórate

Quiero que te enamores de mi...
pero que te enamores
de mi lado perverso
de mi lado sarcástico
de mi desequilibrio mental
de mis malas manías

De mi manera de gritar
de mi forma tan
sutil para criticar

Enamórate del mal carácter
que me sale a veces
De ese mal genio
que tengo escondido

Enamórate incluso
de mi lado pervertido

Enamórate hasta de las lisuras
que suelo decir para desfogar

Enamórate de ese lado mio
que casi nadie conoce

Enamórate de mis defectos
De mi lado temperamental
del caos que suelo causar
cuando todo me sale mal

Por que de mi sonrisa
De mi lado gracioso
de mi lado cursi
de mi lado tierno
de mi lado enamoradizo

De mi lado bueno
cualquiera se podría enamorar...

Bajo la misma estrella

¿Sabes? A veces la gente no entiende lo que promete cuando lo promete.


Es un milagro que no haya abandonado todos mis ideales. Parecen tan absurdos e imprácticos. Pero me aferro a ellos porque todavía creo que a pesar de todo, las personas son buenas de corazón.

Somos demasiado jóvenes para enfrentar estos problemas pero siguen presentándose ante nosotros hasta que, finalmente, nos vemos obligados a buscar una solución.

Sin embargo, cuando miro el cielo de alguna forma siento que todo mejorará. Que también esta crueldad terminará.

En esos momentos no puedo pensar en la miseria sino en la belleza que todavía queda. Intenta recapturar la felicidad que llevas dentro. Piensa en la belleza que hay en todo lo que te rodea y sé feliz.

Me enamoré de él como cuando estás quedándote dormido. Primero lentamente, y de repente de golpe.

Algunos infinitos son infinitamente mas grandes que otros infinitos.

Es lo que pasa con el dolor: hay que sentirlo.