lunes, 13 de febrero de 2017




Ella le amaba locamente, pero de un modo delirante. 

No había muestras externas de cariño ni remilgos, sólo conversaciones  profundas y una indestructible amistad que ninguno de nosotros conseguiría penetrar. 

Algo curiosamente frío y antipático que entre ellos era de hecho una forma de humor a través de la que se comunicaban mutuamente sutiles vibraciones.

Imposible descifrarles. Tenían su propio lenguaje y con la mirada se lo decían todo.





miércoles, 14 de diciembre de 2016

Epifanía

La única gente que me interesa es la que está loca, la gente que está loca por vivir, loca por hablar, loca por salvarse, con ganas de todo al mismo tiempo, la gente que nunca bosteza ni habla de lugares comunes, sino que arde, arde como fabulosos cohetes amarillos explotando igual que arañas entre las estrellas y entonces se ve estallar una luz azul y todo el mundo suelta un ¡¡Ahh!!.


miércoles, 16 de noviembre de 2016

Quiéreme si te atreves

Esta película es preciosa; de principio a fin. A veces asusta darse cuenta de lo real que puede ser la fantasía y al mismo tiempo, de toda la fantasía que le falta a la realidad. ¡Sus diálogos y frases son tan fantásticos!


“Felicidad en estado puro, brutal, natural, volcánico, que gozada, era lo mejor del mundo... Mejor que la droga, mejor que la heroína, mejor que la coca, chutes, porros, hachís, rallas, petas, hierba, marihuana, cannabis, canutos, anfetas, tripis, ácidos, lsd, éxtasis... Mejor que el sexo, que una felación, que un 69, que una orgía, una paja, el sexo tántrico, el kamasutra, las bolas chinas... Mejor que la nocilla y los batidos de plátano... Mejor que la trilogía de George Lucas, que la serie completa de los Teleñecos, que el fin del Milenium... Mejor que los andares de Ally Mcbeal, Marilyn, la Pitufina, Lara Croft, Naomi Campbell y el lunar de Cindy Crawford... Mejor que la libertad... Mejor que la vida.”


“- Hay dos o tres cosas que nunca me has pedido y lo lamento. Habría sido capaz.
- ¿Qué cosas?
- Comer hormigas, insultar a los parados que salen del Inem... amarte como loco.”


“Los amigos son como las gafas: te hacen parecer inteligente, pero se rallan enseguida, y no veas si cansan. Afortunadamente, a veces uno encuentra gafas que molan. Yo, tengo a Sophie”.


“De modo que ser adulto era esto: un velocímetro del 0 al 210 para no ir nunca a más de 60”.


“Me gusta jugar a las tabas y al monopoli, pero solo cuando soy la banca. Me encanta jugar a las canicas, siempre gano. El juego de la oca es una idiotez aunque menos que las damas, el cubo de rubik y todas esas tonterías de los países del este. Las adivinanzas no son lo mío. Los dados, las cartas y la rayuela, están bien. El corre que te pillo tiene un pase pero eso es todo... Pero hay un juego al que jamás hay que jugar, he dicho, ¡Ja-más! Aunque os lo proponga vuestro mejor amigo... Me refiero a dejarse sepultar en un bloque de hormigón”.


“Hablamos del futuro, una vez. Y no nos equivocamos mucho: tú estás aprendiendo a ser un tirano, y yo un flan”.



“Y ya está, así es como ganamos la partida. Juntos, y felices. Y ahí, sepultados bajo el hormigón, por fin pudimos compartir nuestro sueño de infancia: el sueño de un amor sin fin.”



lunes, 31 de octubre de 2016

Lo he visto...


He visto a las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura y el caos. Histéricos, famélicos y muertos de hambre; arrastrándose por las calles, desesperados al amanecer buscando una dosis furiosa, quienes con ojos cavernosos se levantan fumando de madrugada en la oscuridad sobrenatural de los apartamentos cutres donde solo hay agua fría y sucia, flotando a través de las alturas de las ciudades, contemplando la sofisticación lejana e inalcanzable del jazz que se escucha a través de las ventanas.

domingo, 5 de junio de 2016

¿es amor?


Si alguna vez se habla de los amores tóxicos que carcomen los silencios, a la par que los nudillos; nunca se cuenta la doblegación de los sentimientos, la ansiedad de las miradas, el rugido de un corazón ardiente, la dependencia inmoral, la obsesión animal y la necesidad podrida que traquetea hasta estallar; y entonces las manos se llenan de sangre. Una sangre marcada por la pasión y el más absoluto miedo.