miércoles, 16 de noviembre de 2016

Quiéreme si te atreves

Esta película es preciosa; de principio a fin. A veces asusta darse cuenta de lo real que puede ser la fantasía y al mismo tiempo, de toda la fantasía que le falta a la realidad. ¡Sus diálogos y frases son tan fantásticos!


“Felicidad en estado puro, brutal, natural, volcánico, que gozada, era lo mejor del mundo... Mejor que la droga, mejor que la heroína, mejor que la coca, chutes, porros, hachís, rallas, petas, hierba, marihuana, cannabis, canutos, anfetas, tripis, ácidos, lsd, éxtasis... Mejor que el sexo, que una felación, que un 69, que una orgía, una paja, el sexo tántrico, el kamasutra, las bolas chinas... Mejor que la nocilla y los batidos de plátano... Mejor que la trilogía de George Lucas, que la serie completa de los Teleñecos, que el fin del Milenium... Mejor que los andares de Ally Mcbeal, Marilyn, la Pitufina, Lara Croft, Naomi Campbell y el lunar de Cindy Crawford... Mejor que la libertad... Mejor que la vida.”


“- Hay dos o tres cosas que nunca me has pedido y lo lamento. Habría sido capaz.
- ¿Qué cosas?
- Comer hormigas, insultar a los parados que salen del Inem... amarte como loco.”


“Los amigos son como las gafas: te hacen parecer inteligente, pero se rallan enseguida, y no veas si cansan. Afortunadamente, a veces uno encuentra gafas que molan. Yo, tengo a Sophie”.


“De modo que ser adulto era esto: un velocímetro del 0 al 210 para no ir nunca a más de 60”.


“Me gusta jugar a las tabas y al monopoli, pero solo cuando soy la banca. Me encanta jugar a las canicas, siempre gano. El juego de la oca es una idiotez aunque menos que las damas, el cubo de rubik y todas esas tonterías de los países del este. Las adivinanzas no son lo mío. Los dados, las cartas y la rayuela, están bien. El corre que te pillo tiene un pase pero eso es todo... Pero hay un juego al que jamás hay que jugar, he dicho, ¡Ja-más! Aunque os lo proponga vuestro mejor amigo... Me refiero a dejarse sepultar en un bloque de hormigón”.


“Hablamos del futuro, una vez. Y no nos equivocamos mucho: tú estás aprendiendo a ser un tirano, y yo un flan”.



“Y ya está, así es como ganamos la partida. Juntos, y felices. Y ahí, sepultados bajo el hormigón, por fin pudimos compartir nuestro sueño de infancia: el sueño de un amor sin fin.”