lunes, 24 de octubre de 2011

Ya no te volveré a dejar en ridículo

Julia ya había cumplido los 18 años y se iba a Madrid a estudiar Periodismo junto al resto de sus compañeros de instituto que también decidieron irse fuera, cada uno a estudiar lo que quería y le gustaba.
Era Miércoles y Julia ya estaba en el aeropuerto de Las Palmas de Gran Canaria con su madre, la cual la había acompañado para despedirse. Una vez facturadas las maletas, llegó la hora de entrar al avión:
- Cariño, te voy a echar mucho de menos - Le dice su madre
- Lo se mama, pero tampoco es tanto tiempo, nos veremos en navidad - Contesta la joven intentando calmarla
- Pero no se si podre aguantar sin tenerte cerca, te quiero demasiado hijita mía - Dice la madre
- ya. ya... - Contesta Julia
- Cariño, cielo, ¡¿qué voy a hacer sin ti?! - (La madre rompe a llorar)
- Mama!! por dios, me estas dejando en ridículo delante de todo el mundo, ADIÓS! - grita Julia muy cabreada, y se va para coger el avión.


3 meses después, Julia regresa a casa ¡Ya es navidad! y tocaba celebrarlo con la familia. Cuando entra en su casa encuentra una nota encima de la mesa de escritorio y la abre porque pone su nombre por fuera y esta decía:
Hola cariño, soy mama...
Seguramente cuando leas esta carta yo ya no estaré tan bien. En el aeropuerto estaba triste porque sabia que no te volvería a ver. Tengo cáncer y mi tiempo de vida es muy corto; no te quise decir nada porque deseaba que te fuese bien en los estudios. Te quiero muchísimo, pero no te preocupes cariño que ya no te dejaré en ridículo nunca más. Deseo que seas feliz, que continúes con tus estudios, consigas un novio guapo, listo y que te quiera y te respete, que te de muchos hijos, que consigas un trabajo y seas reconocida y por encima de todas las cosas, quiero que seas feliz. Te quiero mucho,
Mama.